El Avestruz

Mientras engulle los arbustos, la enorme ave no deja escapar prácticamente nada. Devora hojas, raíces, insectos, pequeños reptiles y roedores. A mediodía ya está saciada de tanta comida, y va a beber, ingiere unos 8 litros largos por vez. No es mucha agua para un animal que a menudo sólo bebe una vez por día, y que habita en regiones tan cálidas como las llanuras y desiertos africanos. Y tampoco es mucha comida, cuando se observa que se trata de un ave de 2,5 metros de altura y unos 150 kilos de peso. Aun así, el avestruz tiene fama de glotón entre los hombres, principalmente por sus hábitos en cautiverio. Cuando se lo domestica, el animal come todo lo que sea de color o reluciente: monedas, botones, tapitas de botellas, hasta joyas y relojes. El avestruz ha sido cazado por el hombre en forma tan indiscriminada, que en ciertos lugares ha desaparecido. Ni su velocidad de unos 60 kilómetros por hora ( que compensa su incapacidad de volar) consiguió salvarlo. Actualmente, sin embargo, protegidos por la ley que prohíbe cazarlos, los avestruces se desplazan en grupos, integrados siempre por un macho, negro y blanco, cuatro o cinco hembras cenicientas.