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El Ñu
Primero
muge como un buey amenazador, emite gruñidos potentes, muy parecidos al
rugir del león. Después a medida que aumenta su excitación comienza a
dar saltos, hacer cabriolas y otros movimientos nerviosos. Finalmente
ataca con galope furioso y veloz, la cabeza baja y los cuernos dirigidos
hacia el adversario. Pero no siempre la embestida concluye con el choque
previsible; mitad de camino, el ñu se detiene da media vuelta y corre
desenfrenadamente en dirección opuesta. Terminada, por fin, su furia,
y agotado el animal vuelve a su habitual calma de bóvido. La capacidad
de carrera es la principal defensa del ñu. Cornadas y coces pueden salvarlo
frente a fieras menores, pero ante el ataque de grandes felinos, su único
recurso es la fuga, si le dan tiempo. Poder huir, por lo tanto, equivale
al ñu a sobrevivir. Más pequeño que un buey, mide 1,30 m de altura y 2,50
m de largo, como promedio. Se asemeja a la vez a un antílope, un caballo
o un burro, de acuerdo con el ángulo desde el que se observe. Para los
depredadores de la sabana, empero, resulta siempre una presa atrayente,
sea cual fuere su aspecto. Su velocidad de carrera es el medio que le
permite huir ante el ataque de sus enemigos. Algunos ejemplares llegan
a vivir hasta 40 años.
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