La Hiena Es generalmente al final de la tarde o ya de noche, cuando se puede escuchar el aullido de las hienas. Ellas emiten el sonido con la boca cerrada, pero puede ser oído desde lejos, en las selvas o sabanas al Sur del Sahara. Quien lo escuchó lo compara con un coro siniestro de carcajadas histéricas. Del tamaño de un perro grande ( aunque sin ningún parentesco próximo con este animal), la hiena de la especie más común es un animal fuerte, provisto de dientes afiladísimos, capaces de quebrantar los huesos más duros. A pesar de ello, no se destaca como gran cazadora entre los carnívoros. Las patas delanteras son más largas que las traseras y su andar es descompensado: mueve primero los miembros de un lado y después los del otro, como las jirafas y los camellos. Esto la coloca en desventaja en la cacería, porque los antílopes y las gacelas ( sus presas preferidas) son muy veloces para ella. Por esa razón se alimenta principalmente de carroña y de las sobras que dejan otros cazadores más diestros. Además de la especie citada, la más abundante, que es la hiena manchada, existen otras dos: la parda, que habita en las playas, y la rayada, que es la más feroz de todas. Las hienas son animales gregarios y viven agrupados en manadas que reúnen numerosos ejemplares. |