La Jirafa

El camuflaje natural de la jirafa, su pelaje manchado, hace tan imprecisa la figura del animal, que es difícil identificarlo a cierta distancia. En gran medida, la jirafa consigue sobrevivir gracias al dibujo y al color de su pelaje. Porque en la región en que ella habita también viven los leones, que la persiguen sin tregua. Contra esa amenaza, la jirafa, además de su disfraz, dispone de otras defensas. La velocidad es una de ellas: llega a correr 50km por hora y tiene más resistencia que los leones. La impresión de torpeza y lentitud que da en la carrera es sólo aparente. Sus movimientos parecen extraños porque la jirafa no corre como otros cuadrúpedos. El caballo, por ejemplo, mueve primero las patas delanteras y después las traseras, cuando galopa. La jirafa, no. Ella mueve primero las patas de un lado, después las del otro, alternadamente. Otra razón que hace que mucha gente no aprecie la velocidad de la jirafa consiste en que sus pasos no son muy rápidos. Es cierto, pero en compensación, con sus patas de 2,50 m, cada paso que da equivale a un gran salto. Como último recurso, cuando su disfraz y la fuga no le bastan para escapar al peligro la jirafa lucha. Su arma principal son sus patas delanteras, que utiliza para descargar golpes. El animal, no es muy ágil, pero si logra acertar un golpe puede matar hasta un león, pues una jirafa adulta llega a pesar media tonelada o más. Con semejante peso, su patada es peligrosa. Sin embargo, normalmente la jirafa es un animal tranquilo y tímido. Prefiere comer las hojas tiernas de lo alto de los árboles. Con sus 6 metros de altura, alcanza fácilmente las ramas y brotes más elevados. Por otra parte, la jirafa ya es grande cuando nace. Media hora después de abandonar el seno materno, la cría está en condiciones de erguirse por sí misma; tiene entonces una altura de 1,50m. No obstante, para que pueda valerse con seguridad por sí misma, deberá crecer aún más. Por esa causa, durante casi un año, la madre retiene a al pequeña jirafa en un escondrijo, donde va a amamantarla. Transcurrido el lapso señalado, la cría ya debe saber correr y comer. Todavía no ha concluido su desarrollo, pero sus 3 metros de altura la convierten ya en un verdadero gigante de la llanura africana.