El Cocodrilo

La fuerza de las mandíbulas y las dentelladas comienzan a ser considerables aún antes de que el cocodrilo vea la luz del sol. Para romper la cáscara dura y fibrosa de los huevos, las crías la perforan con un diente especial, que sale e la punta del hocico (ese diente se cae unos días después). Rota la cáscara comienza su vida de violencias diarias. Las crías ya nacen agresivas, de boca abierta. Y debe ser así, pues están cercadas por los peligros. Su carne suave sirve de alimento a muchos animales; a veces, hasta a cocodrilos hambrientos. Pero si consigue escapar a los ataques y persecuciones de los primeros meses, la situación se va invirtiendo. Protegido por una dura coraza y dotado de fuerza y agilidad dentro del agua, él es quien se convierte en una amenaza para cualquier especie animal. Ni el león ni el búfalo lo atacan. Aun en tierra el cocodrilo es temible. Los golpes de su cola son demoledores. Y cuando cierra sus mandíbulas dentadas, tritura los huesos más duros. A veces sucede que algunos dientes se rompen con la violencia del golpe. Pero eso no afecta al animal: sus dientes vuelven a crecer cuantas veces sea necesario. Come cualquier clase de animales, sin que eso afecte su digestión o le cause problemas. El jugo digestivo de su estómago es tan ácido que puede corroer hasta un trozo de hierro. Este cocodrilo del Nilo es una de las especies que se hallan próximas a su total extinción.