El Fenec


Cabeza baja y hocico próximo al suelo; así avanza el fenec, seguido por los demás. Por momentos se detiene y observa. Puede divisar cualquier sombra que se mueva en la oscuridad de la noche pero no se ve nada aún. Prosigue, porque el olfato le indica que por allí acaban de pasar los saltarines ratones de las pirámides. Después de una larga marcha, finalmente sus enormes orejas captan ruidos leves; los movimientos de los ratoncitos; es un rumor apenas perceptible, que no podrías oír. Pero él sí. Acelera el paso y, en poco tiempo, allá va todo el grupo, en precipitada persecución. En principalmente en función de sus agudos sentidos que el fenec consigue sobrevivir. En el desierto la comida no es abundante para ningún animal. Y además de eso, los enemigos se hallan muy cerca, contándose entre ellos chacales y víboras. Como defensa, el fenec cava túneles para esconderse con su familia. El pelaje es otro de los elementos que dispone el fenec para protegerse. Durante las horas del día la temperatura del aire es mayor que la del cuerpo. Por la noche hace mucho frío. En ambos casos el pelaje actúa como aislante, equilibrado la temperatura del cuerpo.