![]() El Ratón de las Pirámides Cae la noche en el desierto. Es la hora en que el ratón de las pirámides, o ratón del desierto, sale de su cueva. Durante el día no lo hace por el intenso calor. Pero apenas asoma la cabecita fuera del agujero cuando ya comienzan las dificultades. Es necesario procurarse comida y eso no es fácil, con tantos enemigos a la vista (él es el alimento de casi todos los carnívoros del desierto). Corre, a los saltos. Encuentra algunas raíces y comienza a roerlas. De pronto sus atentos oídos advierten el peligro. A pocos metros aparece un animal. Es un zorro del desierto y parece dispuesto a devorarlo. No hay otra solución. Deberá abandonar la comida por la mitad y salir corriendo otra vez. Las patas de adelante, muy cortas, permanecen encogidas, mientras las de atrás, muy extensas, le permiten dar saltos de hasta 2 metros de longitud. La cola, muy larga, actúa como órgano del equilibrio, ayudando al ratoncito a escapar saltando como un canguro. Por eso es también llamado ratón - canguro. Y se le da otro nombre: jerbo. El ratón de las pirámides tiene recursos para enfrentar esa vida tan agitada: ojos que le permiten escrutar la oscuridad de la noche, oídos en forma de concha, agudísimos, patas traseras terminadas en dedos cubiertos por pelos largos y duros, lo que impide que sus patitas se hundan en la arena fina, todas esas características le sirven de defensa: le permiten ver escuchar y huir a tiempo antes de que el enemigo lo alcance. Aun así, los ratones son devorados con mucha frecuencia. Pero se reproducen rápidamente, lo que evita la extinción de la especie: la cantidad de ratones de las pirámides que nacen compensa a la de los que perecen por obra de sus enemigos naturales. |